Cumpleaños de Pablo Neruda

Algunas veces me pregunto qué habría pasado si Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto no hubiera nacido en Parral, Chile, en 1904. Naturalmente, no habría sido marcado por la temprana muerte de su madre, víctima de tuberculosis; ni tampoco se habría decidido a escribir desde su juventud. No habría conocido a Gabriela Mistral, ni habría adoptado el seudónimo que eligió para no disgustar a su padre, quien no quería a un hijo poeta.

Está claro que la Universidad de Chile no lo habría tenido como estudiante, ni habría sido escenario de su galardón en los Juegos Florales de Primavera en 1921. Ni que decir de la publicación de Crepusculario dos años más tarde… ni de sus Veinte poemas de amor y una canción desesperada, que es una de sus obras más reconocidas y celebradas en todo el mundo.

Si Neruda no hubiera nacido, es evidente que jamás habrían existido ediciones de bolsillo publicadas por Seix Barral. No habría Veinte poemas… a la disposición del público en las librerías de viejo de Puebla en la década de los setenta. Y un estudiante universitario que finalmente contaba con la posibilidad de comprar un libro no habría encontrado el título que abriría sus puertas a la experiencia de leer poesía.

Si Neruda no hubiera nacido, ese estudiante no habría llevado su libro a todas partes como fiel acompañante. No lo habría compartido con familiares y amigos, y no habría comprado un segundo ejemplar ante el temor de haber perdido el primero. El estudiante, ya consolidado en el mundo laboral, no habría marcado el libro con el ex libris que diseñó después de casarse y que señalaba permanentemente a los integrantes de su biblioteca personal.

Si Neruda no hubiera nacido, su libro no habría terminado en mi hogar luego de la muerte del estudiante, pocos meses antes de mi nacimiento. Los Veinte poemas no habrían quedado olvidados en un estante hasta que cierta niña solitaria decidiera explorar los libros heredados por su familiar ausente, a quien no conoció sino a través de sus lecturas preferidas.

Si Neruda no hubiera nacido, mi conexión con ese estudiante sería más escasa, pues recibí muy pocos de sus libros. Por eso, el valor que los Veinte poemas de amor y una canción desesperada trascienden el contenido del libro: son un lazo infranqueable entre dos lectores que jamás se vieron las caras.

Por eso, agradezco infinitamente que Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto haya nacido un 12 de julio de 1904, en Parral, Chile.

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