Michael Ende – El espejo en el espejo

— ¿Cómo puedo saber que es verdad lo que dices? — exclamas desesperado.

— Desde tu interior — contesta él —, porque yo estoy en ti y tú estás en mí. También las verdades se sostienen mutuamente y se apoyan sobre la nada.

— ¡No! — gritas tú —, ¡eso no se sostiene! ¿Es que no puedo escaparme de ti?  ¿Qué quieres de mí? ¿Por qué no me dejas permanecer aquí donde estoy en paz? ¡No quiero tu libertad!

— Serás libre — dijo él —, o no existirás.

Siempre he sido de la idea de que existe un libro para cada lector, y un lector para cada libro (así es, Ranganathan, no eres el único). Cuando se trata de Michael Ende, termino con la sensación de que, efectivamente, encontré mis libros.

El espejo en el espejo es un libro de cuentos publicado en 1984, con dedicatoria al padre del autor. La relación entre Ende y su padre produjo una influencia notable en su obra, como puede advertirse en la lectura y en el estudio introductorio. Sin embargo, sería reduccionista el limitar este libro a las relaciones personales de su autor.

Michael Ende era un defensor incansable de la imaginación y la creatividad como manifestaciones auténticas de la belleza. Otros libros suyos asociados al público infantil pueden dar fe de esta vocación y proporcionan mensajes bastante claros al respecto. No obstante, en este libro pocas cosas se manifiestan directamente. El autor se asegura de presentar un reto formidable al lector mediante laberintos, seres míticos, desiertos contenidos en habitaciones, edificios superpuestos en vagones y demás situaciones oníricas.

Los cuentos abordan temas como la búsqueda de identidad, la soledad y el destino. Las críticas al capitalismo y los altibajos de la fe también tienen lugar en la compilación. Más que un recuento de sátiras, nos hallamos ante reflexiones bastante melancólicas. Aunque todos los relatos guardan valor y generan un profundo impacto, podríamos recordar al artista que espera a que el telón se abra para poder dar su espectáculo:

En algún momento perdió la fe en que el telón se alzara alguna vez, pero sabía, al mismo tiempo, que no podía abandonar su lugar pues no podía descartarse la posibilidad de que se cumplieran sus expectativas. Hacía tiempo que había cesado de tener esperanza o de irritarse. Solo podía permanecer quieto donde estaba, ocurriese o que ocurriese o no ocurriese. Ya no esperaba nada de su actuación, de si sería un éxito o un fiasco o de que siquiera se llegase a celebrar […]

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Quienes hayan conocido a Ende mediante sus libros para niños encontrarán elementos comunes en esta compilación. Por ejemplo, el Uroboros y sus implicaciones respecto a la naturaleza cíclica de la existencia están en la misma disposición de los cuentos: la apertura y el cierre del libro son mediante Hor, quien es a su vez una evocación efectiva del minotauro ya explorado de forma parecida por otro escritor. Incluso el título ya había sido planteado como una pregunta sincera por uno de sus personajes en la Historia Interminable. Al respecto, Ende escribió:

Cuando dos lectores leen el mismo libro, no es el mismo libro el que leen. Cada uno de ellos sumerge sus pensamientos y relaciones en la lectura, sus experiencas, su imaginación, su capacidad. Se puede decir rotundamente que un libro es un espejo en el que se refleja el lector.

Por supuesto que también es válido lo contrario: si un lector lee dos libros distintos, a la postre sus finales no serán tan diferentes, precisamente por la misma razón. Así que se puede decir igualmente que el lector es un espejo en el que se refleja cada libro.

[…]

¿Dónde se produce entonces lo que sucede entre el lector y su libro (las personas y el mundo)? Claro está que no solamente en el libro, pues solo se trata de signos en negro sobre papel blanco. Necesita del lector. Pero tampoco puede ser sólo en el lector, pues sin el libro no tendría lugar todo el suceso. ¿Qué sucede entonces cuando la lectura de esos signos negros nos produce alegría o tristeza, simpatía o antipatía, interés o hastío, risas o emoción?

Dicho lo anterior, invito a que cada quién busque lo que sucede en un espejo frente a otro espejo, leyendo este libro.


Michael Ende
El espejo en el espejo (2014)
Traducción de Fernando Gómez Viñas
Madrid: Cátedra
311 pp

Circula en Internet un PDF del libro en cuestión, pero está incompleto.

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