Jorge Ibargüengoitia – Las muertas

Durante muchos años pareció que Dios las socorría. Mientras mi marido y yo perdíamos todo lo que teníamos tres veces, trabajando honradamente, mis hermanas se volvieron ricas viviendo de la inmoralidad.

La nota roja en México es casi un arte. El morbo y la explotación de la tragedia son elementos recurrentes (y recurridos) cuando se trata de elaborar notas policiacas, incluso en medios periodísticos de buena reputación. Los detalles del crimen suelen exagerarse hasta convertir el hecho funesto en auténticas leyendas y los protagonistas, en personajes míticos. Aunque la emisión de estos contenidos es bastante prolífica y el contexto nacional proporciona material constante, pocos casos han tenido el impacto que Las Poquianchis alcanzaron cuando su historia se volvió de dominio público.

Resultado de imagen para alarma poquianchis El caso de las hermanas Valenzuela cimbró al México de los sesentas. El margen para dotar a la historia de detalles sórdidos fue bastante amplio, en lo que parecería una competencia de los medios para proporcionar los datos jugosos que atrajeran y conmocionaran a más público. La huella fue tan profunda que se generaron adaptaciones al cine… y literarias.

En Las muertas, Jorge Ibargüengoitia proporciona una perspectiva opuesta a la sordidez con la que se guarda el caso en el imaginario colectivo. A través de una narración brevísima, clara y simple, consigue atrapar al lector en una experiencia muy entretenida que le impedirá soltar el libro hasta haberlo terminado. La secuencia de hechos atrapa desde el principio porque captura muy bien cómo suelen desembrollarse las historias policiacas en México: una anécdota que, por cuestiones casi surrealistas, desemboca en eventos de mayores proporciones… muchas veces por causa de torpeza, casualidad o serendipia.

El autor no pierde de vista que fue un caso de gran impacto mediático, así que recurre a un discurso periodístico para estructurar la novela mediante testimonios, expedientes y reportes diversos. No solamente consigue agilizar la lectura, sino también proporciona voz a la mayoría de sus personajes y permite conocerlos sin el morbo del periodismo real de su época.

Sin embargo, esto no significa que el autor maquille los crímenes o despoje a sus personajes de la crueldad que sí existió en la realidad. Ibargüengoitia nos cuenta detalladamente lo que ocurre, valiéndose del humor negro y la ironía constante para revelar lo que se relegó por alimentar el morbo: la incompetencia, el favoritismo y la corrupción de un sistema en decadencia fueron (y son) cómplices de la desgracia.

Sin importar que se conozca el caso de las Poquianchis, recomiendo mucho leer este libro. Es una excelente manera de conocer la filosa pluma de Ibargüengoitia y sacar una sonrisa ante las ironías obtenidas de la misma realidad.


Jorge Ibargüengoitia nació en Guanajuato, Guanajuato, el 22 de enero de 1928; murió en Madrid, España, el 26 de noviembre de 1983. Dramaturgo, narrador y ensayista. Estudió arte dramático, la maestría en letras en la FFyL de la UNAM y teatro en Nueva York, becado por la Fundación Rockefeller. Fue director de la Escuela de Verano de la Universidad de Guanajuato; profesor del Summer Institute de la Universidad de Bradley, Peoria, Illinois. Colaboró en Excélsior, Revista Universidad de México, Revista Mexicana de Literatura, Siempre!, y Vuelta. Becario del CME, en Teatro, 1954 y 1955; de la Fundación Fairfield, 1965; y de la Fundación Guggenheim, 1969. Premio Ciudad de México de la VII Feria Mexicana del Libro en 1960 por su obra La conspiración vendida. Premio Casa de las Américas 1963 por la obra de teatro El atentado, y en 1964 por la novela Los relámpagos de agosto. Premio de Novela México 1975 por Estas ruinas que ves.  Su archivo personal se encuentra en la Firestone Library de la Universidad de Princeton.


Jorge Ibargüengoitia
Las muertas (1977)
México: Joaquín Mortiz
191 pp.

Dicen las leyendas que puedes descargar el PDF en este sitio. Como siempre, recomiendo comprarlo impreso.

 

 

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Un comentario

  1. Fue la primer novela que leí de Jorge sin conocer la historia que había detrás de ella, y la verdad es que me encantó. La forma de llenar esos vacíos y crear una ficción histórica me enganchó al momento. Muy recomendable sin duda. Un saludo Valeria.

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