Caos y cosmos

El cansancio se había apoderado de mí, pero no podía dormir. Mirando al techo, viendo pasar segundos, minutos, horas. Las incontables e irrelevantes tribulaciones personales martilleaban dentro de mi cabeza, exigiendo toda la atención posible. No había escapatoria.

En circunstancias normales, habría salido a mirar el cielo nocturno para recordarme que el cosmos estaba a mi alrededor, que no tendría que agobiarme por un falso caos de aquellos que la gente asume como “desorden” a secas. Uno sabe este tipo de cosas pero un refuerzo visual se agradece mucho. Tristemente, el mar de la niebla había gastado otra de sus bromas y bloqueaba la visión a tres metros de distancia.

¿Cómo podría desprenderme del vacío que se expandía en mi interior? Si no hacía algo pronto, el caos se apoderaría de mí otra vez. La quietud del caos puede ser tranquilizadora para quienes no han pasado buena parte de su existencia dentro de él. En esas circunstancias, sabía que no había mejor estrategia.

Abrí una página al azar. El cosmos empezó a surgir dentro de mí.


~a través de Aviso diario: Chaotic

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