Franz Kafka – Aforismos, visiones y sueños

El primer signo del conocimiento incipiente es el deseo de morir. Esta vida parece insoportable, cualquier otra, inalcanzable. Ya no se siente vergüenza de querer morir; se solicita que nos lleven desde la antigua y odiada celda a una nueva que, a partir de ese momento, aprenderemos a odiar. Un resto de fe contribuirá a ello. Durante el transporte pasará casualmente el Señor por el corredor, verá al prisionero y dirá: «A éste no debéis encerrarle de nuevo, viene conmigo.»

Hoy es natalicio de Franz Kafka (1883 – 1924), uno de los escritores que marcó la literatura universal y cuya influencia trasciende a las letras. En esta ocasión, me gustaría recomendar un libro que puede ser de utilidad para conocer un poco mejor a Kafka y el contexto de la obra que dejó para la posteridad involutariamente, pues su voluntad había sido que todos sus manuscritos fueran destruidos.

A través de este libro, veremos que Kafka mantiene un humor que muchas veces es opacado en la opinión pública como pesimismo a secas. Creo que esta falta de comprensión del humor kafkiano radica en que muchas veces se retrata al autor como a un ser atormentado y miserable que tenía problemas con su padre… y nada más. Las miles de interpretaciones sobre su obra han conducido a muchos a pensar en Kafka como una especie de emo de su tiempo (no lo inventé yo, alguna vez escuché a alguien referirse de esa manera al escritor) y por consiguiente, limitando el abanico de posibilidades que podemos encontrar en sus textos. Recomiendo mucho ver lo que David Foster Wallace tiene que decir sobre el sentido del humor que encontramos en Kafka y por qué no mucha gente parece pillarlo.

En la compilación, encontraremos los textos separados por temas, siendo el mismo Kafka quien tuviera algunos de ellos ordenados y numerados en su manuscrito (aunque sin título). Algunos fueron tachados, pero fueron incluidos de todos modos. Otros provienen de su correspondencia y de borradores de sus libros. Pasemos a algunos ejemplos.

Tener fe en el progreso no quiere decir que ya se haya producido algún progreso. Eso no sería tener fe.

Aquí estaba mi instituto; en aquel edificio del lado opuesto, mi universidad. Un poco más hacia la izquierda se encuentra mi oficina. En este pequeño círculo -y trazó con su dedo un par de pequeños círculosqueda encerrada toda mi vida.

La semana pasada me adaptaba perfectamente a la calle en la que vivo y a la que he denominado: «calle para que los suicidas tomen impulso.»

Estoy condenado, y no sólo estoy condenado hasta el final, sino que también estoy condenado a defenderme hasta el final.

Lamentablemente es cierto, la he descuidado, pero tenía motivos especiales que aquí no vienen al caso. Sería feliz si volviera a mí, aunque empezaría de nuevo a descuidarla. Así es.

Escribo de un modo diferente al que hablo, hablo de un modo diferente al que debiera pensar y así sucesivamente hasta la más profunda oscuridad.


Si quieres dar un vistazo, puedes consultar el libro aquí. Como siempre, recomiendo tenerlo impreso.

Franz Kafka
Aforismos, visiones y sueños (2004)
España: Valdemar
203 pp.

Anuncios

Tus comentarios evitan que un poodle termine en la calle...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s