Libros encadenados (y no por el poder del amor)

Hoy, estamos acostumbrados a la libre circulación de los libros. Vamos al estante de nuestro hogar, la librería o la biblioteca y tomamos el ejemplar de nuestro interés, ¿cierto? Si tenemos esa libertad y somos apasionados de leer, deberíamos estar muy agradecidos por haber nacido en tiempos donde los libros son un producto accesible a su público expectante.

Recordemos que – incluso en la actualidad – la fabricación de un libro es un asunto complejo. Si tomáramos el bosquejo del proceso actual, podríamos ver lo siguiente: quitemos los pegamentos y materiales desarrollados específicamente para la encuadernación y tendremos que ensamblar las páginas mediante procesos artesanales. Hagamos a un lado los plastificados y nos veremos en necesidad de encontrar materiales resistentes para cubrir nuestros folios. Si hacemos a un lado los sistemas de impresión digitales, recurriremos a las imprentas de antaño… y si quitamos la imprenta misma, el libro tiene que plasmarse a mano. Conforme retrocedemos en el tiempo, podremos advertir que elaborar un libro se convierte en un proceso cada vez más caro y, por tanto, se comprende que tener un libro entre las manos fuera exclusivo para quien pudiera cubrir tales costos.

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Durante la Alta Edad Media, el poder de la Iglesia fue el eje de poder clave para la difusión del libro mediante el establecimiento de bibliotecas en monasterios y centros religiosos. Los monjes solían regirse bajo el precepto ora et labora, por lo que en muchos casos divídian su jornada entre el trabajo, la oración y la lectura. ¿Cómo iban a leer en el claustro si no tenían el espacio apropiado para disponer de libros? De ahí la necesidad inmediata de bibliotecas al alcance de las congregaciones.Los monjes no solamente se dedicaban a leer, sino a traducir y a generar nuevos ejemplares, enriqueciendo el acervo disponible. Dados estos precedentes, es comprensible que tantos materiales recuperados de esos tiempos sean de temática religiosa.

Si  avanzamos a la Baja Edad Media, veremos que hay un periodo de decadencia en la vida monacal, lo que deriva en bibliotecas abandonadas y descuidadas. Periodos de revueltas y la Guerra de los Treinta Años propician la destrucción de las pobres bibliotecas. ¿Los libros, entonces, pasan a segundo término? Claro que no. Los grpos intelectuales y los religiosos, preocupados ante la pérdida de un acervo imposible de recuperar, promueven la creación de bibliotecas catedralicias y, para el siglo XIII, las universidades cobran protagonistmo en este escenario. Las bibliotecas reales y las privadas comienzan a tener auge a partir de este periodo también.

En esos tiempos, los libros empiezan a estar en disponibilidad de manos diferentes, lo cual es magnífico, pero tengamos presente que los libros eran un artículo de lujo. ¿Acaso los reyes, obispos y académicos iban a dejar sus bibliotecas abiertas a la merced de los ladrones? ¿Cómo permitir el acceso sin que los ejemplares se extraviasen poco a poco? La solución llegó con hierro: encadenando los libros a los estantes. El robo disminuyó y los libros siguieron a disposición del público.

Tener los libros encadenados tampoco era coser y cantar: se tuvo que adaptar el mobiliario para que consultar los ejemplares no fuera pesado (¡los libros medievales son enormes!) y el mismo proceso de encadenarlos al estante no era barato, por lo que no todas las bibliotecas podían permitirse aplicar tal sistema. Por tal motivo tampoco se encadenaban todos los libros: sólo los más valiosos eran dignos de invertir en ellos para este procedimiento. El bibliotecario disponía de una llave para remover las cadenas según fuera necesario.

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Algunas bibliotecas encadenadas sobreviven a día de hoy. Si quieres ver en dónde están, puedes visitar la guía realizada por Atlas obscuraSi te preguntas cómo es mantener una biblioteca de este tipo, puedes asomarte a este artículo de la BBC. ¡Toma seis días limpiar los libros de la biblioteca de la catedral Hereford!


(¿Por cierto, alguien notó que en Harry Potter los libros de la sección prohibida están encadenados?)

 

 

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