Akutagawa Ryūnosuke – El dragón, Rashōmon y otros cuentos

Hoy es un aniversario digno de recordarse para los cinéfilos que circulan por Internet. El 23 de marzo de 1910 nace el cineasta japonés Kurosawa Akira, director de 30 películas y ampliamente reconocido dentro y fuera de su país natal. Algunas de sus películas más famosas son Los siete samuráis, La fortaleza escondida y Rashōmon, siendo ésta última mi motivo para elegir el libro del día… además de que había establecido hace muchos ayeres que pronto tendríamos este libro en las recomendaciones del blog, pues se trata de uno de esos escritores que me quitaron el sueño y se convirtieron en uno de mis favoritos absolutos gracias a este libro.

A fin de no repetirme, los invito a consultar la biografía del autor en el post de cumpleaños que dejo por aquí.


La editorial Quaterni trae una compilación magnífica para descubrir a Akutagawa. Dicha compilación, sea de paso, se sustenta en Rashomon and other seventeen stories, de Jay Rubin quien indiscutiblemente le puso entusiasmo a la realización del libro. La nota biográfica, los preámbulos a las secciones del libro y las notas al pie reflejan claramente que el compilador hizo su tarea antes de publicar. Pese a que la edición de Quaterni se sustenta en este libro, en la presentación mencionan que la traducción se realizó directamente de las obras en japonés.

En el libro nos vamos a encontrar el trabajo de Akutagawa dividido en cuatro secciones acordes a la temática existente en los relatos: las primeras dos tienen su sustento en el periodo comprendido desde el Japón feudal hasta los últimos años de la era Keiō. La tercera se vincula con los primeros años del Japón moderno y la cuarta sección comprende los relatos de carácter autobiográfico que Akutagawa desarrolló en los últimos años de su vida. ¿Cuáles son las narraciones que tendremos en el libro? Les recuerdo que es una revisión libre de spoilers.

Rashōmon

Ella lo hacía para poder subsistir y no morir de hambre. No tuvo más remedio. Y yo no pienso que estoy haciendo algo malo. Me ocurre lo mismo, no tengo otra alternativa. Si no lo hago, moriré de hambre. Esta mujer sabía bien lo que significa no tener otra opción que hacer algo por necesidad. Estoy segura de que ella me permitiría hacerlo.

rashomonLa Rashōmon fue la puerta más grande de la ciudad de Kioto durante la Era Heian. Para el siglo XII, la puerta – y el esplendor de la época – se había desgastado al punto de que servía como refugio de ladrones y era un punto tácito para el abandono de niños y cadáveres. Es en ese contexto de decadencia en el que nuestro protagonista, un sirviente despedido, llega a la Rashōmon para cobijarse de la tormenta. Desconcertado en torno a su destino, se pregunta una y otra vez si tendrá una salida que no sea convertirse en delincuente. En el lugar se encuentra con una anciana desaliñada y gris, que está arrancando los cabellos de un cadáver. La situación genera un debate en torno a la ética, la impermanencia y, sobre todo, los medios para asegurar la supervivencia.

Por cierto, Kurosawa se basó en dos historias de Akutagawa para su película. Ésta, que le da el nombre – y ciertos elementos, por supuesto – y la siguiente, que es la trama principal del filme.

En la maleza del bosque (藪の中)

Es cierto, señoría. Yo encontré el cadáver. Esta mañana fui como de costumbre a por leña de cedro al otro lado del monte. Y en éstas, vi el cuerpo que se encontraba a la sombra, entre la maleza del bosque. ¿Que dónde exactamente? Pues…

rashomon4Un leñador es el que descubre el escenario de un crimen que tendremos que desentrañar a través de los testimonios ante el juez. ¿Quién mató al funcionario de gobierno que cabalgaba por el bosque en esa mañana? Un monje que lo vio pasar, un policía soplón, una anciana triste, el asaltante Tajomaru, la esposa del funcionario y hasta el mismo difunto emitirán su declaración, demostrando al lector que la realidad misma depende del cristal con que se mira.

La nariz

El alma humana alberga dos sentimientos contradictorios. Todo el mundo siente simpatía por aquellos que sufren infortunios, no cabe la menor duda. No obstante, cuando esas personas consiguen superar sus dificultades, no solamente pueden convertirse en objeto de mofa por parte de quienes les rodean, sino que con facilidad se convierten en objeto de sus hostilidades.

En esta historia conocemos la desventura de un monje budista, que vive atormentado por su enorme nariz, que cuelga hasta su barbilla. La gente lo mira con lástima, él llega al punto de no poder comer correctamente y está cansado de fingir que no le importa su condición física con tal de mantener la sobriedad que implica su posición social y religiosa. Sin embargo, se le presenta la oportunidad de deshacerse de semejante estorbo… y su vida da un vuelco completo cuando lo consigue.

El dragón

En solitario, sin tan siquiera contar con la compañía de sus discípulos, caminó por el sendero que bordeaba el estanque Saruzawa hasta llegar al malecón y, delante del sauce conocido como “de la Dama Imperial”, plantó un poste con una tablilla escrita en gruesos caracteres a pincel donde se leía “En el tercer día del tercer mes, el dragón del estanque ascenderá a los cielos”.

hokusai_a_green_hilly_view_of_mt_fuji_over_a_lake_Un monje budista es motivo de burlas en su pueblo debido a que su nariz es tan roja que asusta a la gente. Dolido por años de atosigamiento y chistes a su nombre, decide jugarle una broma a la gente colocando un cartel junto al estanque en el que se afirma que el dragón subirá al cielo en el tercer día del tercer mes. Ante semejante patraña, la gente comienza a ver presagios que indican la llegada del dragón tal y como el cartel lo vaticina y están dispuestas a organizar un evento multitudinario para ese día. ¿Qué ocurrirá cuando llegue la fecha señalada? ¿Cuál será el resultado de una broma tan absurda?

El hilo de araña

Hay que decir que este Kandata era un famoso ladrón que había asesinado a muchas personas, incendiado casas y cometido una gran cantidad de crímenes. Sin embargo, y aunque tan solo fuera en cierta ocasión, consta que al menos una vez en su vida sí había hecho una buena obra.

Ésta es una de las historias más breves en el libro, pero de las más populares y dignas de reflexión. El Buda pasea en los jardines del paraíso y alcanza a escuchar los lamentos que provienen del infierno. Al asomarse recuerda a uno de los hombres, Kandata, quien vivió como criminal y causó desgracias a su alrededor pero también realizó una buena obra: salvó la vida de una araña. La salvación de Kandata dependerá, precisamente, de un hilo de araña.

El biombo del infierno

Yo soy el que los ha retratado, después de todo. ¿Intentas decirme que los budas y dioses que yo mismo he creado van a castigarme?

Ésta resulta una historia bastante escalofriante a veces. El señor Horikawa, un hombre famoso por sus hazañas y aventuras, se ha decidido a poseer una obra maestra de arte: quiere un biombo en el que el infierno sea retratado con la mayor fidelidad posible.Yoshihide, un magnífico pintor, es el comisionado para ejecutar el encargo y se entrega religiosamente a su labor, incurriendo en abiertas herejías para que su obra sea verdaderamente infernal. Sin embargo, hay un elemento que no puede terminar de pintar: una mujer atrapada dentro de un carro en llamas. La solución ofrecida por el señor Horikawa dará lugar a muchas controversias.


 

Durante el siglo XVI hubo misiones jesuitas portuguesas que desembarcaron en Japón con el objetivo de evangelizar a la población. Sin embargo, con la llegada de Toyotomi Hideyoshi al poder, el catolicismo fue prohibido en el país y los misioneros fueron expulsados. Los dos relatos siguientes se ubican en este periodo.

Memorándum del Dr. Ogata Ryosai

”Tiene usted toda la razón”, repliqué, “sin embargo, mi negativa a realizar un examen del pulso a su hija está motivada también por otras razones […] Si desea que establezca mi diagnóstico, debe renunciar a su fe kirishitan y no volver nunca a profesarla. A menos que acepte, yo me niego totalmente a tomar el pulso a su hija. Puede que la medicina sea, tal como dicen, una especialidad llena de compasión pero yo también temo los castigos ocultos de los dioses y de los budas”.

Aquí conocemos al Dr. Ogata Ryosai, un médico del gobierno enviado a un pueblo con el objetivo de dar cuenta sobre las actividades de sus habitantes ante la afluencia de una nueva comunidad cristiana. El séptimo día del tercer mes, llega a su domicilio una mujer perteneciente al culto, suplicándole que diagnostique a su hija de nueve años, pues está muy enferma. Él se rehúsa “por razones de fe” y la obliga a renegar de su fe para poder atender a la niña. La madre, totalmente desesperada, acepta y pone la vida de su hija en manos del médico. ¿Será que esa traición a su conciencia habrá valido la pena?

O-Gin

Nuestro Señor nos concederá sin falta su divina protección. ¿No es, acaso, una prueba de su profundo amor hacia nosotros el hecho de que hayamos sido arrestados en la víspera de Navidad?

O-Gin es una muchacha cristiana, hija de padres budistas. Cuando ellos mueren y la dejan huérfana, O-Gin es adoptada por una familia que comparte sus creencias y tiene un refugio pacífico en que puede profesar su fe. Sin embargo, son arrestados por herejía en la víspera de Navidad y luego de múltiples tormentos, son condenados a morir en la hoguera. A través de la narración seremos testigos de la fortaleza de O-Gin y sus padres adoptivos para mantenerse fieles a sus principios… o de sus flaquezas al darse cuenta que sus seres queridos no están hombro a hombro.

Lealtad

Si obedezco a mi señor, la continuidad de la familia correrá peligro. Por el contrario, si tomo partido por la casa Itakura, incurriré en desacato hacia los dictados de mi señor. Rin’emon también se vio atrapado en ese mismo dilema. Aunque él tuvo valor para actuar por el bien de la casa, relegando al amo… O más bien podría ser que desde el principio el amo nunca significó gran cosa para él, y por eso le resultó fácil sacrificarlo en aras del linaje… Pero para mí eso resulta imposible.

Una historia de samuráis que no podía faltar en esta compilación. ¡Y basada en un hecho real! Nos situamos durante el shogunato Tokugawa, dentro de una familia de renombre pero no tantos privilegios: los Itakura. Itakura Shuri es el joven señor que poco a poco está perdiendo el juicio. Sus allegados y sirvientes tienen el deber de acatar sus órdenes pero también de cuidar el nombre familiar. Las impertinencias de Shuri terminan por desesperar a Sado-no-Kami, otro miembro del clan pero de rango superior, quien ordena terminantemente que Shuri no se acerque al shogún bajo ninguna circunstancia. El consejero encargado del bienestar de su joven amo se encuentra en una encrucijada cuando Shuri dispone que debe acudir a la próxima reunión con el shogún. Parecería una triviliadad, hasta que recordamos los alcances políticos y morales que podían definirse a través de la lealtad.

Historia de un hombre al que se le cayó la cabeza

En ese instante, Kashôji se sintió abrumado por una indescriptible soledad que no había sentido jamás en el pasado: el vasto cielo azul se extendía en silencio sobre él. Los seres humanos no tenían más remedio que seguir con sus míseras vidas bajo ese cielo, zarandeados por los vientos que soplaban desde lo alto. ¡Qué soledad! Y lo más extraño, pensó, es que hasta ahora nunca la había percibido. Kashôji dejó escapar entonces un profundo suspiro…

ch4

Nuestro protagonista es un combatiente en la guerra sino japonesa. Kashôji va en su caballo cuando siente un dolor en el cuello y… su cabeza se cae. Sí. Su cabeza cae y tiene algunos momentos de reflexión sobre el sentido de la vida mientras se apaga su conciencia. El final del libro nos revela exactamente lo que ocurre, pero no voy a arruinar esta historia para quien esté dispuesto a leerla.

Puerros

Incluso una vida desolada puede revelar un mundo de belleza cuando se observa a través de una neblina de lágrimas.

Una historia de cotidianidad y pobreza que nos cala gracias a su simpleza. O-Kimi es una chica que trabaja como camarera en un café y por tanto, sus ingresos apenas si le permiten subsistir en precarias condiciones. Su contexto no disminuye su entusiasmo, pues sus sensibilidades artísticas y  culturales son alimentadas constantemente a través de sus hábitos cotidianos: lee clásicos de su país, cuelga recortes de pinturas famosas en su pared y confunde a Woodrow Wilson con Beethoven. Su cita con Tanaka, un artista desconocido, será lo que nos conduzca a un desenlace trágico, pero bastante risible. Todo sea en aras de la sensibilidad.

Patas de caballo

Hanzaburô volvió a experimentar de nuevo una gran conmoción. En primer lugar, tal como afirmaban estos dos chinos en sus comentarios, él había muerto. En segundo lugar, desde su muerte habían pasado nada menos que tres días. Y en tercer lugar, a esas alturas sus piernas se habían corrompido ya. Pero, claro, él sabía de sobra que esto último era una completa ridiculez puesto que sus piernas estaban perfectamente…

Pareciera que Akutagawa creía que sólo en China pasaban cosas inverosímiles. El protagonista de esta historia, Hanzaburô, se ha mudado a Pekín por motivos de trabajo. Un día de tantos, muere en su oficina y es llevado a la morgue. Despierta tres días después para encontrarse con un desastre que los médicos chinos resuelven trasplantándole patas de caballo. “Desde la primera revolución no había pasado nada parecido”, afirma uno de ellos. Si quieren ver cómo sobrevive el pobre oficinista, tendrán que leer el cuento.


 

Si han leído hasta aquí, el aviso es pertinente: hemos llegado a la sección autobiográfica de Akutagawa. Aunque ciertos personajes mantienen nombres y condiciones diferentes a las del escritor, contienen varios elementos que corresponden con la biografía de su autor. Estas narraciones son de los últimos años de Akutagawa, cuando él ya había adoptado una costumbre que detestaba en sus coetáneos: tomar su propia vida como fuente de sus historias.

Daidôji Shinsuke, años de juventud

ryunosuke-akutagawa-05He tenido muchas críticas personales, pero pertenecen a las siguientes categorías:
1) Ratón de biblioteca: un ratón de biblioteca es alguien que pondera la capacidad intelectual sobre la física.
2) Frívolo: una persona frívola es quien valora lo bello sobre lo útil.
3) Arrogante: una persona arrogante es alguien que rehúsa comprometer sus ideales por deferencia a los demás.

Éste es el relato del que había tomado un fragmento en enero. Se trata de episodios breves en los que conocemos a Shinsuke: sus primeros años, las calles en las que crece, su entorno familiar. Más que una sucesión de hechos se trata de una serie de impresiones personales del protagonista ante el mundo, por lo que el lector descubre de forma íntima el pensamiento del autor respecto a la realidad que lo rodea.

El oficio de escribir

”Críticas no escribe, ¿verdad? Pues, mire, esa es una de las cosas que me gustaría intentar hacer algún día. Por ejemplo: sobre el Hamlet de Shakespeare. ¿Sabe…? Creo que el personaje de Hamlet es… realmente…”
Yasukichi experimentó entonces una revelación: no era una casualidad que en el mundo proliferaran los críticos de manera tan desaforada.

Horikawa Yasukichi es un escritor que trabaja como profesor y traductor de medio tiempo en la Escuela Superior de Ingeniería Naval. Dedica sus máximos esfuerzos a una novela en la que ya lleva trabajando mucho tiempo, cuando llega una nueva comisión a resolverse en la misma semana: el teniente Honda ha muerto y Yasukichi está a cargo del discurso fúnebre. Nuestro pobre hombre apenas si conocía al difunto, por lo que semejante labor no está en sus prioridades. Seguro que con un discurso armado de último minuto saldrá al paso…

La enfermedad del niño

En el espacio de una noche, los ojos de Takashi se habían hundido. Mi mujer dijo que cuando fue a tomarle en brazos por la mañana, su cabeza se ladeó hacia atrás y vomitó algo blanco. Asimismo, bostezaba constantemente, lo cual era otra mala señal. Sentí una punzada en el corazón. Al mismo tiempo, me sentí invadido por sombríos presentimientos.

Aquí conocemos a Akutagawa como padre de familia. Enfrascado en su trabajo, se enfrenta a la enfermedad de uno de sus hijos. La superstición, la realidad y los miedos se entrecruzan constantemente mientras atestiguamos la cotidianidad del escritor y sus relaciones familiares. El autor refleja la culpa que le genera dedicarse a su oficio antes que atender al niño, pero eso no le impide seguir escribiendo.

Crónica de difuntos

Me quedé en vela junto a ella también a la noche siguiente pero esta vez, ignoro por qué, las lágrimas no brotaban de mis ojos. Avergonzado de mi insensibilidad, mientras que mi hermana no cesaba de verter lágrimas junto a mí, me esforcé ante ella en aparentar que lloraba. Pero por otra parte, tenía el íntimo convencimiento de que mientras yo no fuera capaz de verter mis lágrimas ella no moriría.

Ésta es una mirada melancólica hacia el pasado: la madre demente, la hermana que nunca conoció y el padre distante son los difuntos que pueblan esta suerte de ensayo. El haiku de cierre refuerza lo que se va desarrollando durante todo el texto: la diferencia entre vivos y muertos apenas es perceptible.

Vida de un necio

La carretera rural apestaba a estiércol de vaca bajo la luz del sol. Secándose el sudor empezó a ascender por la ladera de la colina. El trigo granado a ambos lados del camino despedía un agradable olor.
“Mátale, mátale…”.
Sin saber cómo, se encontró repitiendo estas palabras en voz alta. ¿Matar a quién? Por supuesto, que a él mismo. Recordó al hombre vil de pelo cortado al rapé.
En ese momento el tejado abovedado de una iglesia católica apareció más allá de los campos de trigo.

Se trata de un texto que suele publicarse de forma independiente y que el autor entregó a Kume Masao poco antes de suicidarse. En la carta que acompañaba el manuscrito, le pedía que evaluara si era algo digno de publicarse y solicitaba explícitamente que no se hiciera ningún índice de las personas a las que se refería (lo cual no fue respetado por los estudiosos y los traductores, claro está). Con una estructura similar a la de Shinsuke, Akutagawa reseña su propia existencia en pequeñas fracciones de forma tal que el título no podría ser menos apropiado.

Los engranajes

El mar que se veía más allá del médano era una neblinosa franja de color gris. En ese lugar había un columpio… al que le faltaba el asiento. Mientras observaba la forma de su estructura desnuda, de pronto pensé en una horca. De hecho, dos o tres cuervos estaba posados encima mirándome, pero sin hacer el más mínimo ademán de salir volando. E incluso, el que estaba en medio de todos, abrió el pico, soltando exactamente cuatro graznidos.

Un trabajo que resulta más emotivo y quizás más sólido que el anterior. Nuestro protagonista es un escritor que vive a través de los libros más que mediante la experiencia directa, y que ahora se enfrenta a un declive gradual marcado por los engranajes que poco a poco nublan su vista. Las opciones que se plantea para salir avante son la fe, la locura o la muerte y vemos cuáles son las que realmente son funcionales dentro de su condición.


 

¿Quieres leer un adelanto del libro? Puedes ver las primeras páginas aquí.

 

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