Emmanuel Carrère – El bigote

¿Para qué limpiar los instrumentos del crimen si el cadáver se ve a la legua?

Saludos, lectores. He estado leyendo mucho y sobreviviendo a las contingencias de la vida cotidiana. No obstante, apenas me he dado el tiempo para escribir y retomar la aventura del Reto. Vamos a dar una pequeña vuelta por Francia con este libro que apenas ve la luz en nuestro idioma: El bigote, de Emmanuel Carrère.


Emmanuel Carrère es un escritor, guionista y realizador francés, diplomado por el Instituto de Estudios Políticos de París. De niño, quiso ser arponero de ballenas, pero al final se dedicó a escribir. Hoy es uno de los narradores más relevantes de Francia.
Sus obras son como los relatos de un gran reportero. Novelas de no ficción que dan forma literaria a lo que ocurre a su alrededor, aventuras documentadas con el fin de ser claro para que el lector no especializado lo entienda.
Entre la biografía, el reporterismo, la autoficción, ha desarrollado un estilo propio, que ha dejado un buen puñado de libros magistrales, hondos, emocionantes, paradójicos.
Varios de sus libros han sido llevados al cine, y en 2005, dirigió la adaptación cinematográfica de su novela La moustache (1986).
Es autor de ocho novelas, entre ellas El curso de invierno (La classe de neige, 1995), De vidas ajenas (D’autres vies que la mienne, 2009), y las biografías: Werner Herzog (1982); Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos (Je suis vivant et vous êtes morts, 1993),y Limónov (2011), además de varios guiones para el cine y la televisión.


Este libro llegó a mis manos hace unos cuantos ayeres, como parte de mis regalos navideños y desde que lo abrí por primera vez fui incapaz de soltarlo hasta terminarlo. Considerando que ese día fue bastante agitado, creo que hice todo un despliegue para poder leer contra viento y marea (el primero literalmente). Es de esas lecturas que te atraparán aunque no lo quieras.

El libro tiene una premisa simple: un hombre decide afeitarse el bigote que ha usado toda su vida para jugarle una broma a su esposa. Ella pasa todo el día ignorando la ocurrencia y él, cansado de ver que su chiste no surtió efecto, confiesa la travesura. La respuesta genera el vuelco al corazón del protagonista:

“¿A qué viene esa historia del bigote? […] Sabes perfectamente que nunca has llevado bigote. Déjalo ya, por favor. Es estúpido”. 

¿Quién tiene razón, el protagonista o su esposa? Cuando se decide a preguntar a sus amigos y colegas, todos dan la misma respuesta: jamás ha usado bigote. Pero su licencia de manejo tiene un bigote bien puesto en la fotografía… ¿se está volviendo loco? ¿Ha caído en un abismo? ¿Su esposa conspiró en contra suya? Para desenredar semejante pesadilla kafkiana tendremos que leer el libro.

A pesar de que los primeros capítulos de la historia son un poco pasmosos para mi gusto, sirven como contraste para la angustia y tensión que nos llega conforme avanzamos en la lectura. Muchos autores son capaces de llevarnos a la alegría, la tristeza o incluso la furia, pero estos niveles de ansiedad no se generan con tanta facilidad. Carrère sin duda le imprime un estilo muy particular al desarrollo de sus personajes y utiliza lo descabellado de su premisa inicial a su favor para mantenernos al borde del asiento. Se siente como la narración de una intriga psicopática con cierto toque de novela policial. Las evidencias a favor de uno y otro partido se van acumulando durante toda la narración, armándose como un rompecabezas que tendrá una solución poco esperada.

Al principio, vemos el retrato de una pareja satisfecha con su relación: se dan su tiempo a solas, viven juntos, han pasado vacaciones en lugares paradisíacos y suelen visitar a otros matrimonios amigos. Pero poco a poco esa concepción desaparece dejando un cúmulo de dudas como rastro. ¿En verdad eran felices? ¿Realmente se acompañaban el uno al otro? ¿Hasta qué punto eran extraños entre ellos, quizás sin saberlo? La trama propicia numerosas reflexiones en torno a la soledad y la imposibilidad de encajar en el entorno de los demás, ese ambiente colectivo que termina absorbiendo a la persona con la que se contaría en las buenas y en las malas.

Echó la cabeza hacia atrás, hacia e borde del sofá: cerró los ojos. Estaba claro, en efecto: lo único que podía hacer ya era cuidarse. Y, en cierto sentido, comprendía que ella hubiera escondido las fotos para evitarle hurgar en la herida. En su lugar… Pero ayer mismo él se ponía en su lugar, seguro de que la enferma era ella, y no él. Y ella, durante todo este tiempo, e incluso ahora, se hacía los mismos razonamientos: está loco, pero le quiero, le ayudaré a salir de esta. Recordando las angustias propias, la compadecía. Y se sentía amado, también, con una especie de rabia.

Ahondar en El bigote para tratar de desmenuzarlo es improductivo, si mi objetivo es que puedan leerlo libres de spoilers. Baste decir que lo recomiendo ampliamente y no puedo esperar a poner mis manos sobre otro libro de Carrère.


 

Mis fuentes confiables me han dicho que encuentran el libro digitalizado en un link como este. Si alguien les pregunta, un hechicero les dijo. Yo no sé nada.

Emmanuel Carrère
El bigote (2014)
Barcelona
Editorial Anagrama

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7 comentarios

    • Si te animas a leerlo, espero que me cuentes qué te pareció. Todo va acumulándose: a veces parece que él está en lo correcto y a ratos… todo se desmorona. No puedo decir más sin hacer spoiler. Y sí, en las fotos tiene bigote.. dependiendo de a qué personaje le preguntes. 😉

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