Arena y espuma

Saludos, lectores. Estoy muy emocionada porque … ¡Llegó el momento de cerrar las recomendaciones del año! Suena muy rimbombante y desfasado, considerando que el blog arrancó a finales de septiembre. De todas formas, éste será el último libro del 2015. Muy recomendable para el ambiente de fin de año: nuevos propósitos, nuevas metas, una oportunidad de reiniciar un ciclo, etcétera.

Khalil Gibran (con una romanización diferente según la fuente donde lo consultes) es uno de mis autores preferidos y de gran relevancia personal, pues fue una de mis lecturas básicas de infancia. Hace muchos, muchos años solía pasarme horas releyendo libros como El vagabundo o El loco, pues me resultaban mágicos y había mensajes que a mis 5 años no terminaba de entender. De esos libros que cambian conforme uno crece.  ¿Por qué recomiendo Arena y espuma, y no obras clásicas del autor como El profeta?  Creo que el primero es mucho más práctico para leerse en familia… y quisiera dejar la obra más conocida del escritor libanés para compararlo con la película que todavía no tengo fortuna de ver.

Gibran Khalil Gibran (جبران خليل جبران بن ميخائل بن سعد) nació en Bisharri, Líbano, en 1883. Su familia decide mudarse a Estados Unidos cuando él tiene 11 años, aunque él regresa a Líbano para 1898 para una estancia breve en la que se gestó la idea para escribir El Profeta, si bien antes de ello ya había comenzado a destacar por su pintura. Tuvo que perfeccionar su dominio del árabe por ese entonces y posteriormente, su paso por París le valió aprender francés. Buena parte de su vida transcurrió en Nueva York, donde fundó revistas literarias y publicó la mayor parte de su obra, en la que se ocupa de perspectivas bastante espirituales, así como también críticas sobre las instituciones religiosas. Murió a los 48 años, víctima de tuberculosis y problemas hepáticos.


 

El libro que nos ocupa hoy contiene aforismos, poemas y parábolas que aparentemente carecen de un hilo conductor entre ellas. A diferencia de autores que disfrazan hechos simples con palabras rebuscadas (tú sabes quien eres, Paulo), Gibran presenta reflexiones profundas en un vocabulario sencillo, directo y sin mayores complicaciones. Ésta sinceridad latente en sus textos fue la que me atrapó desde la infancia, pues no es un autor que se desvíe de lo que – posiblemente – quiso transmitir.  Si suelen hacer una lista de “libros de cabecera”, deberían considerar éste para tal distinción: es un básico. Les dejo una muestra chiquititita, pues el libro es bastante breve.

Dadme silencio y desafiaré a la noche.

 

Una perla es un templo, construido por el dolor en torno a un grano de arena. ¿Qué ansiedad construye nuestros cuerpos, y en torno a qué granos?

 

El olvido es una forma de liberarse.

 

Nuestra mente es una esponja; nuestro corazón un río. ¿No es extraño que a la mayoría nos guste más absorber que fluir?

 

La realidad de la otra persona no está en lo que te revela, sino en lo que no puede revelarte. Por lo tanto, si quieres entender a esa otra persona, no escuches lo que dice, sino lo que calla.

 

Si tu corazón es un volcán, ¿cómo esperas que broten flores de tus manos?


 

La imagen del día es de kil1k, usuario de Deviantart. Tiene muy buenos trabajos por ahí, así que los invito a que les echen un vistazo.

¡Felices fiestas, camaradas de la lectura! 😀

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3 comentarios

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