27. Jorge Ibargüengoitia … en 11 citas.

Esta semana tenemos un aniversario luctuoso que no había contemplado porque ya me había volcado un rato en las efemérides literarias de la semana. Se trata de Jorge Ibargüengoitia (1928 – 1983), periodista y escritor mexicano. Autor bastante prolífico, pues tiene en su haber varios cuentos, novelas, ensayos, guiones y textos varios. Es de mis favoritos porque su sarcasmo y puntería para dar en el clavo me han sacado más de una risotada al leer sus libros.

Entre sus libros más conocidos tenemos La ley de Herodes, Instrucciones para vivir en México, Los relámpagos de agosto y Maten al león. Muchos estarán pensando a estas alturas en la película homónima de Luis Estrada, pero quienes hayan leído el libro sabrán que no, no comparten más que el nombre… y la justificación del mismo en ese conocido dicho de la política mexicana.

Explorar los libros de Ibargüengoitia es divertidísimo y muy recomendable. Pero como este es viernes y muchos seguramente están alistándose para ver a la gente desplomarse por televisores en el black friday, les comparto 11 frasezotas y extractos provenientes de la pluma de este autor que, espero, les motiven a darle visto bueno a sus libros.

De Instrucciones para vivir en México

La verdad es que mientras más enojado estoy con este país y más lejos viajo, más mexicano me siento.


Si la historia de México que se enseña es aburrida no es por culpa de los acontecimientos, que son variados y muy interesantes, sino porque a los que la confeccionaron no les interesaba tanto presentar el pasado, como justificar el presente.


Por supuesto que la paz es el respeto al derecho ajeno, en eso todos estamos de acuerdo. En lo que nadie está de acuerdo es en cuál es el derecho ajeno

De Estas ruinas que ves

—¿No opina usted que el uso de guardaespaldas es indicio de que hay algo podrido en el gobierno?


Una muchacha decente tiene que ver inmoralidades en el cine, porque hay cosas que es indispensable saber.


Para él el trato humano es comunicación de cerebro a cerebro, esto quiere decir, entre hombres, porque ¿quién va a saber lo que tienen en la cabeza las mujeres?

De La ley de Herodes

Me fui a mi casa y estuve dos meses y medio haciendo argumentos para Arturo de Córdova. Ahora estoy convencido de que esos argumentos están en la basura, pero ¿quién los puso allí? ¿Arturo de Córdova? ¿Pituka de Foronda? o ¿Melisa Trirreme?


¡Ah, qué humillación! ¡Recuerdo aquella noche en mi casa, buscando entre los frascos vacíos dos adecuados para guardar aquello! ¡Y luego, la noche en vela esperando el momento oportuno! ¡Y cuando llegó, Dios mío, qué violencia! (Cuando exclamo Dios mío en la frase anterior, lo hago usando de un recurso literario muy lícito, que nada tiene que ver con mis creen­cias personales.)

De Los relámpagos de agosto

—¿Sabes a dónde nos conducirían unas elecciones libres? Al triunfo del señor Obispo. Nosotros, los revolucionarios verdaderos, los que sabemos lo que necesita este México tan querido, seguimos siendo una minoría. Necesitamos un gobierno revolucionario, no elecciones libres.


Volviendo al hilo de mi narración, diré pues, que festejé el nombramiento, aunque no con los desórdenes que después se me atribuyeron. Eso sí, la champaña ha sido siempre una de mis debilidades y no faltó en esa ocasión; pero si el diputado Solís balaceó al Coronel Medina fue por una cuestión de celos a la que yo soy ajeno, y si la señorita Eulalia Arozamena saltó por la ventana desnuda, no fue porque yo la empujara, que más bien estaba tratando de detenerla.


En ese momento ya había tomado la decisión de apuñalearnos por la espalda y convertir las Instituciones en el hazmerreir que son hasta la fecha.

 

 

 

Anuncios

2 comentarios

  1. […] Jorge Ibargüengoitia nació en Guanajuato, Guanajuato, el 22 de enero de 1928; murió en Madrid, España, el 26 de noviembre de 1983. Dramaturgo, narrador y ensayista. Estudió arte dramático, la maestría en letras en la FFyL de la UNAM y teatro en Nueva York, becado por la Fundación Rockefeller. Fue director de la Escuela de Verano de la Universidad de Guanajuato; profesor del Summer Institute de la Universidad de Bradley, Peoria, Illinois. Colaboró en Excélsior, Revista Universidad de México, Revista Mexicana de Literatura, Siempre!, y Vuelta. Becario del CME, en Teatro, 1954 y 1955; de la Fundación Fairfield, 1965; y de la Fundación Guggenheim, 1969. Premio Ciudad de México de la VII Feria Mexicana del Libro en 1960 por su obra La conspiración vendida. Premio Casa de las Américas 1963 por la obra de teatro El atentado, y en 1964 por la novela Los relámpagos de agosto. Premio de Novela México 1975 por Estas ruinas que ves.  Su archivo personal se encuentra en la Firestone Library de la Universidad de Princeton. […]

    Me gusta

Tus comentarios evitan que un poodle termine en la calle...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s