20. Los de abajo

Los de abajo es probablemente la novela más conocida del escritor mexicano Mariano Azuela. Fue publicada en 1916 y se le considera representativa de la Revolución Mexicana, pese a que en los primeros años tras su publicación no causó revuelo. También cuenta con una adaptación cinematográfica (1940), dirigida por Chano Urieta. ¿A poco no es la recomendación ideal para el día, mis lectores mexicanos?

Desde el nombre ya podemos anticipar el giro que tendrá la novela. La Revolución es presentada como un conflicto entre ricos y pobres, donde la batalla entre los poderosos y los desposeídos está presente en casi todas las facetas de la existencia de nuestros personajes.

Conoceremos a Demetrio Macías, un hombre que se lanza a la aventura revolucionaria acompañado de aliados como El Manteca, La Codorniz, Luis Cervantes, Pancracio y el Meco. Cada uno de ellos se involucra en el levantamiento por razones distintas y por ende, cumplen funciones diferentes dentro del sistema en que se desenvuelven. A través de los personajes podemos ver diferentes perspectivas sobre qué fue la causa revolucionaria, pues sus motivaciones nos ofrecen varias posibilidades: ya sea por el deseo de aventuras, por venganzas personales o por perseguir ideales. No obstante, estas motivaciones se modifican conforme los personajes se enfrentan a los retos de la lucha armada.

Mi personaje predilecto es el médico, Luis Cervantes. Pareciera ser los ojos para quienes conocemos a la Revolución Mexicana como una causa cargada de idealismo bajo los tintes de la historia oficial. Me resulta impensable que no haya ciertos paralelismos entre las personalidades de Cervantes y el autor: Mariano Azuela se recibió como médico y dedicó varios años a servir en el ejército de Villa, luego de haber simpatizado con la causa maderista. En el caso de nuestro personaje, vemos que es un médico ilustrado (a diferencia de Macías y sus hombres, quienes son analfabetas), cansado de estar prestando sus servicios a los pelones. Decidido a embarcarse en causas más nobles, busca a los rebeldes sin contar con que ellos no van a confiar en él de buenas a primeras. Su ingenuidad es visible en el siguiente diálogo.

—Yo he procurado hacerme entender, convencerlos de que soy un verdadero correligionario…
—¿Corre…qué? —inquirió Demetrio, tendiendo una oreja.
—Correligionario, mi jefe…, es decir, que persigo los mismos ideales y defiendo la misma causa que ustedes defienden.
Demetrio sonrió:
—¿Pos cuál causa defendemos nosotros?

En este diálogo tan conciso podemos encontrar muchas cosas. Vemos que Cervantes está empapado de percepciones idealistas y heróicas del movimiento rebelde, pero que nunca son definidas en torno a una causa concreta. También encontramos que el mismo jefe pone a prueba a Cervantes, orillándolo a cuestionarse los paradigmas que él ya había fijado sobre la guerra. Incluso nos damos cuenta de las mil y un respuestas posibles para la pregunta que realiza Macías. Después de todo, ¿acaso sólo hubo una causa revolucionaria? Pareciera que las posibilidades se extienden al punto que el pobre médico guarda silencio ante semejante cuestión.

Ahora bien, la novela está cargada de un espíritu nacionalista y no deja de presentar a los revolucionarios como entidades heroicas aunque como hemos visto, tampoco están bajo un aura mitificadora. A través de un lenguaje sencillo y sin irse con rodeos, Azuela nos da su parecer sobre la guerra que vivió y sobre la disputa aparentemente eterna entre los de arriba y los de abajo. Cabría preguntarnos si este discurso ha quedado en los albores del pasado o si es algo que podríamos escuchar entre los de abajo de hoy:

[…] Ahora van ustedes; mañana correremos también nosotros, huyendo de la leva, perseguidos por estos condenados del gobierno, que nos han declarado la guerra a muerte a todos los pobres; que nos roban nuestros puercos, nuestras gallinas y hasta el maicito que tenemos para comer; que queman nuestras casas y se llevan nuestras mujeres, y que, por fin, donde dan con uno, allí lo acaban como si fuera perro del mal.


Si andan con espíritu revolucionario, este es libro adecuado para explorar el periodo histórico desde la pluma de alguien que lo vio de primera mano. Recomiendo mucho su lectura.

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