18. Las piedras hambrientas

Ya exploramos un poco de teatro y poesía a cargo de Rabindranath Tagore. Es momento de que veamos la narrativa del autor mediante Las piedras hambrientas y otros cuentos, antología que comprende la última parte de la edición Porrúa y que según San Google fue publicada originalmente en 1916. Tengo entendido que uno de estos cuentos  – Kabuliwallah – fue adaptado al cine en la década de los 60.

Se trata de trece cuentos en los que la prosa de Tagore vuelve a resaltar por su claridad y emotividad. Las narraciones mantienen el sello sensible que el autor había consagrado en su poesía y por ello atrapan con facilidad al lector que gusta de sus poemas.

Hay historias de todo tipo. Algunas de ellas parecieran ser narradas desde la experiencia personal de Tagore, como La devota y Kabuliwallah. No obstante, la mayoría están narradas en tercera persona. Algunas parecen criticar al sistema de castas y la falta de compasión hacia los demás en la sociedad, girando en torno a cuestiones de identidad equivocada o incluso de suplantación, como sucede en “La renuncia”, “Mi señor, el niño” o “Los babus de Nayanjore”. Otros cuentos se centran en las relaciones dentro del núcleo familiar, ya sea entre marido y mujer (Ojos) o la madre y el niño (La vuelta al hogar). En el caso el primero, es el único de la antología que tiene como narradora a una mujer.

No asuman que los cuentos de Tagore están exentos de humor sólo porque la trayectoria del autor tiende hacia lo espiritual y lo místico. Algunas de las historias llegan a burlarse del narrador, de las mujeres o de un sistema político. Por ejemplo, en “¡Te coronamos Rey!”  Tagore se las ingenia para burlarse de los indios que buscaban reconocimiento de los ingleses. También hay alegorías burlonas sobre ciertas actitudes sociales de la época y la posición del artista en el mundo (La victoria, El reino de las cartas).

¿Querías cuentos con un toque sobrenatural? ¡No te preocupes! Desde el primer cuento que le da nombre a la colección, así como en ¿Viva o muerta?, algunas entidades paranormales harán su aparición y te dejarán pensando un rato. Personalmente, me quedo con el segundo porque su final deja un espacio a la interpretación bastante amplio, sin generar una ambigüedad que podría haber arruinado el clima de tensión en el cuento.

Los cuatro volvieron de prisa a la choza. Desde la puerta, vieron que no estaba allí el cadáver. Sólo la cama vacía. ¿Se lo habría llevado un chacal? Pero por ninguna parte quedaba un vestigio de ropa. Salieron, y en el fango de la puerta de la choza vieron que había recientes huellas diminutas de unos pies de mujer. Como Saradasankar no era tnto y no creería un cuento de aparecidos, los cuatro decidieron, después de discutirlo mucho, que lo mejor era decir que el cuerpo había sido quemado.


Con esto finalizamos la antología de Tagore publicada por Porrúa y dejamos descansar a este autor por un rato. Si le echan un vistazo a sus cuentos no dejen de comentarlo conmigo, sería interesante comentar más sobre ellos sin hacer spoiler a mi accidental audiencia. Un abrazo 😉

 

 

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