Cómo ordenar la biblioteca personal y no morir en el intento

Saludos, lectores voluntarios y accidentales. Hoy quería explorar un poco ciertas cuestiones de índole práctica. Si son acumuladores de libros como yo seguramente se han enfrentado al reto de ordenarlos. En caso de que todavía no se hayan visto en esa necesidad, corren con suerte (o no son tan triquis miquis como su segura servidora). No obstante, matener los libros en orden o por lo menos tener un sistema resulta muy beneficioso y por eso quiero compartirles un poco de mi precaria experiencia como bibliotecaria wannabe.  Espero que mi arduo recorrido les sirva para no cometer los mismos errores o bien, para aprovechar alguna idea.


 

Si quieres ordenar tus libros desde cero, o ya tienes libros apilados hasta en el piso, lo primero que recomiendo es considerar lo siguiente:

¿Cuántos libros tienes? Esto es primordial porque a partir de ahí se define si será una labor de 10 minutos o un proceso que te puede tomar meses (en serio). Para que tengas una idea, veamos cuántos libros en promedio tiene una persona mexicana en su casa sin contar los libros de texto que otorga la SEP, según datos de INEGI (2015).

  • 60% tienen entre 1 y 25 libros.
  • 20% tienen entre 26 y 50.
  • Un 7% entre 51 y 75.
  • Apenas el 4.8%, entre 76 y 100
  • 7.3 % de los encuestados reportan más de 100 libros
  • El resto no sabe o no recuerda.

¿Dónde te encuentras tú? Como podrás ver, ordenar 20 libros o incluso 100 es labor que te tomará un día si vas a un ritmo sosegado y no tienes nada mejor que hacer. Pero si tienes un lado compulsivo con los libros, seguro que tienes más. Incluso sin gastar mucho dinero, pareciera que llegaron miles de libros a tu vida, ¿a poco no? *guiño – guiño*

Si estimas que tienes 100 o más libros, mi recomendación es que vayas haciendo una lista preliminar de ellos desde el principio conforme los vas contando. Ahondaremos en esto más adelante.

¿Dispones de un espacio exclusivo para tus libros? ¿El mobiliario con el que cuentas es apropiado? Éstas son cuestiones que dependen muchísimo de ti y tus preferencias, pues habrá personas fascinadas con tener libros regados por toda la casa mientras que otras querrán tener estantes en un solo sitio. También sería cuestión de revisar si vas a utilizar los libreros tradicionales, a adaptar los muebles que ya tienes en tu hogar o emprender algún proyecto DIY de los que abundan en Internet. El cielo (y tu presupuesto) es el límite.

PERO… No olvides que esto va a depender en gran medida de los libros que tengas. En mi caso, mi primer conteo de libros dio un total de 837, incluyendo por supuesto enciclopedias y diccionarios. Teniendo un número semejante de libros y asumiendo que varios de ellos son peso completo, las posibilidades de contentarme con un librerito como este eran nulas. En mi casa tuvimos que optar por algo más funcional aunque no fuera una originalidad en diseño.

¿Por qué debería tener una lista de los libros que tengo? Quizás está de más explicarlo, pero una lista de tus libros es tu mejor amiga cuando se trata de tener claro qué es de tus ejemplares. Si tienes una lista actualizada de tus libros:

  • No cometes la desfachatez de comprar un libro que ya tenías por equivocación. Conozco de este tipo de casos, fue el primo de un amigo… a mí no me ha ocurrido, claro.
  • Es más sencillo controlar su uso en caso de que los prestes (aquí empieza mi lado bibliotecario wannabe). Uno de esos saberes casi universales es sobre el préstamo de libros que nunca regresan a sus dueños… o que regresan luego de varios años, deshojados y con manchas de café en las páginas. Un registro puede ayudarte a mantenerles la pista a los libros prestados con mucho más rigor.
  • Puedes explorar los títulos y sorprenderte: por ejemplo, resulta que amas la ciencia ficción pero la mayoría de tus libros son de poesía romántica. O a lo mejor que no has leído ni la mitad de los libros que anotaste.
  • Si caíste en la tragedia de un librero para presumir del que no has leído ni la quinta parte, una lista te puede servir para discriminar a los leídos de los que están pendientes y así ayudarte a leer los que se te han escapado.

En todo caso, no es algo indispensable a menos que tú lo consideres así. Cuando empecé con el reto vacacional de ordenar los libros de mi casa la realización de la lista me ayudó a encontrar libros que ya había dado por perdidos, a darle el pésame a los que no volví a ver pero que recordaba claramente y a definir cuáles libros requerirían alguna reparación menor (no soy restauradora ni mucho menos, pero es grato devolverle el decoro a un libro maltratado por la vida).

Si te animas a enlistar tus libros, los datos básicos que te recomiendo que anotes son título, autor, editorial y año de publicación. También podrías poner las condiciones del libro o irte a lo más específico e incluir el ISBN. Depende de ti. Lo más recomendable si comienzas con estos datos es registrarlos digitalmente, pues tienes la oportunidad de editarlos posteriormente y ahorras papel. Personalmente, las bases de datos de Access me han dado muchos dolores de cabeza y ahora tengo una hoja de Excel insufriblemente larga de la que me arrepiento un poco, pero que es funcional.


 

 

Muy bien, asumamos que ya tienes el espacio listo para poner los libros que ya tienes contados y anotados. ¿Cómo vas a ordenarlos en los estantes – muebles – rejas – lugares designados? Aquí te van mis experiencias.

Por colores

Ordenar por colores es extremadamente sencillo y se ve bien en cualquier lugar. Una forma práctica y simple de tener tus libros a la mano y más todavía si se trata de pocos libros. A mí me funcionó mantenerlos por colores cuando me enfocaba en grupos de 20, 30 libros hace algunos años… Pero con el tiempo me dio problemas, porque me chocaba ver al diccionario de inglés junto a Octavio Paz, seguido de un recetario de cocina.

Por tamaño

Ésta es la manera más simple y práctica para acomodar los libros. No importa mucho si el orden es ascendiente o descendiente, porque al final de cuentas quedarán en el espacio donde se acomoden mejor. Recomiendo ordenar por tamaño si ya tienes libreros o estantes que no estás en posición de cambiar sin razón, o si no quieres meterte en quebraderos de cabeza.  Es la forma en que los tuve por años, pero me sucedía algo parecido que lo ocurrido con el orden por colores: ¿un libro de poesía del Renacimiento junto a Los peores errores médicos? No, no y no… no había opción. Era el único espacio del librero donde cabían esos dos.

Orden alfabético

Suena bonito, ¿no? El orden de las letras es el orden de los libros. Lo intenté una vez y fracasé miserablemente porque en mi cabeza no tenía sentido y en mis libreros tampoco.  Aura, un libro pequeño y fragil, junto a Animales asombrosos, un libro de fotografías descomunal con el que podría descalabrar a alguien.

Por tema / género

¡Esto sí que me hacía sentido! Los libros de cocina con los de cocina, los diccionarios juntos, narrativa aparte… Todo maravilloso, hasta que revisé los narrativos. ¡Son un mundo! Y para colmo, son la mayor parte de la biblioteca en mi casa. Tener una enorme sección de “Narrativa” era como decir que había ordenado unos cuantos libros y dejado todo por flojera. No me funcionaba dejarlo así, por lo que me armé de valor y cometí la equivocación de ordenar todos los libros de una manera que sólo recomiendo a los valientes, ociosos y obsesionados con terminar una vez que empiezan: un sistema de clasificación bibliográfica.

Dediqué dos días a revisar información y terminé eligiendo el sistema de clasificación decimal Dewey (CDD) porque es más fácil improvisar con él en casa. Básicamente consiste en dividir a los libros por clases:

  • 100 Filosofía y psicología.
  • 200 Religión.
  • 300 Ciencias sociales.
  • 400 Lenguas.
  • 500 Ciencias naturales y matemáticas.
  • 600 Tecnología (Ciencias aplicadas).
  • 700 Artes, bellas artes y artes decorativas.
  • 800 Literatura y retórica.
  • 900 Geografía e historia.

No obstante, cada clase tiene más subclases, siendo este nivel el segundo sumario. Por ejemplo, literatura (800):

  • 810 Literatura norteamericana en inglés
  • 820 Literaturas inglesa e inglesa antigua
  • 830 Literatura de las lenguas germánicas
  • 840 Literatura de las lenguas romances
  • 850 Literaturas italianas, rumana, retorromana
  • 860 Literaturas española y portuguesa
  • 870 Literaturas itálicas Literatura latina
  • 880 Literaturas helénicas – Literatura griega clásica
  • 890 Literaturas de otras lenguas

¿Ya se acabó? No. Hay un tercer sumario. Tomemos 860 y demos un vistazo, que en el caso de literatura es lo mismo en cada idioma:

  • 861 Poesía española
  • 862 Teatro español
  • 863 Novelística española
  • 864 Ensayos españoles
  • 865 Discursos españoles
  • 866 Cartas españolas
  • 867 Humor y sátira españoles
  • 868 Escritos varios españoles
  • 869 Literatura portuguesa

Un plumón, montones de etiquetas y muchos documentos (a saber esta tabla, esta otra y una guía, entre otros) fueron mis materiales para darle orden a mis libros. Me tomó aproximadamente un mes y medio trabajando entre 3 y 6 horas al día. Naturalmente no lo hice a pies juntillas, pues carezco de la experiencia que tiene un bibliotecario de verdad. Fue un trabajo duro pero muy satisfactorio… y más que nada, funcional. Por fin siento que mis libros están como deben.

Creo que clasificar por temas o por géneros es lo más apropiado en una biblioteca personal, porque la vuelven intuitiva para el lector empedernido y para los curiosos que vayan a pasar un rato. El grado de detalle en la clasificación está en tus manos, por supuesto. No hace falta ser un masoquista con etiquetas y mucho tiempo libre para tener los libros en orden.


 

 

 

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6 comentarios

  1. Hola!
    Yo me los ordeno en dos grandes grupos; habla hispana y habla no hispana. A partir de ahí los subdivido en grupos más pequeños. Autores españoles y autores de habla hispana no españoles, por ejemplo. Luego,autores españoles de novela, de teatro, de poesía….
    Y también suelo tener los libros que me gustan especialmente o que voy a releer más a la vista. Los que sé que no voy a releer los dejo en los estantes de abajo o los de arriba del todo.
    Yo me apaño así, pero vamos, es cuestión de gustos!

    Un saludín! 🙂 🙂

    Le gusta a 1 persona

    • ¡Hola!
      También recurrí a un sistema como el tuyo hace algunos años. Fue práctico por un tiempo, pero mi infranqueable tendencia al desorden echó todo a perder y por eso recurrí a etiquetas. Lo que no he dejado de hacer es tener cerca los libros que releo 🙂 Un saludo!

      Le gusta a 1 persona

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