3. Macario

Tras las festividades recientes, ha llegado el tiempo de dejar por un rato las lecturas mortuorias. Luego de un largo debate interno, decidí por este título de B. Traven que es bastante conocido pero que encaja perfectamente con la temporada. Obra que también ganó popularidad debido a la adaptación cinematográfica (1960) dirigida por Roberto Gavaldón y protagonizada por Ignacio López Tarso, Pina Pellicer y Enrique Lucero. De esas pocas veces en las que me siento satisfecha con la adaptación cinematográfica de un libro.

En el libro conocemos a Macario, un leñador indígena en los tiempos de la Colonia. Jefe de una numerosa familia y sumido en la pobreza, alberga un sueño inalcanzable para su condición económica: poder comer un guajolote entero, solo, sin convidar a nadie. Tras varias semanas de esfuerzo y explotación, su esposa es finalmente capaz de prepararle el pavo, ocultándolo a sus once hijos y entregándolo a su marido al inicio de su jornada.

Entusiasmado ante la realización de su sueño, Macario se dirige al bosque y se encuentra con tres personajes singulares, quienes le piden un pedacito del pavo. Un charro, vestido con lujo y ataviado con espuelas de plata, que no resulta ser sino el Diablo. El siguiente es un anciano de blancas vestiduras, pero en la lógica de Macario no hay posibilidad de convidarle, pese a haberlo reconocido. El leñador solamente cede ante la Muerte, y recibe un don precioso a cambio…

Este libro es muy breve, pero es uno de mis preferidos porque aborda cuestiones de profundidad insospechada con un lenguaje simple y ameno. Antes que nada, el autor nos envuelve en el contexto con claridad: no hay espacios que nos alejen de situarnos en el periodo colonial y casi podemos ver las calles empedradas de la Nueva España. A su vez, percibimos claramente la miseria de los pueblos indígenas ante la rigidez confusa del sistema de castas. Vemos cómo Macario va ganándose una posición social a través del don provisto por la Muerte y cómo obtiene confianza en el nuevo rol que asume ante los demás. No obstante, el giro de la historia cuando Macario debe presentarse ante el mismísimo Virrey nos demuestra que no había un antes y un después: sin importar los recursos y poderes sobrenaturales, él seguiría siendo un ser de menor ralea para los encumbrados. Hechicero y hereje, inclusive. Una amenaza latente.

Otro elemento que disfruté mucho fueron los razonamientos de Macario y las justificaciones que daba cada vez que tomaba una decisión. Sus encuentros con el Diablo, Dios y la Muerte son divertidísimos, pero creo que el debate final entre el protagonista y su controvertido compadre son los que se llevan las palmas. La desesperación y el agobio de Macario son evidentes y generan bastante compasión, pero al mismo tiempo nos queda claro que las condiciones impuestas por la Muerte son inflexibles y se mantienen tal y como habían sido estipuladas al principio.

El final del libro es lo que le da el mejor cierre posible. A estas alturas puede ser que la gran mayoría de mis lectores incidentales lo conozcan, pero seré mesurada y no daré adelantos para quien desconozca esta obra.


Luego de haberlo leído y de darnos cuenta de la ambientación, el desarrollo de los personajes y la evolución de la trama, podríamos suponer –  sin prestar atención – que el autor fue mexicano, pero no es el caso. B. Traven fue uno de tantos seudónimos de un escritor cuya identidad no ha quedado del todo clara. Se dice que su nombre real pudo haber sido Otto Feige, Traven Trosman, etcétera. Quizás alemán o estadounidense… o polaco. Solamente permitió que se le entrevistase una vez como B. Traven, en 1966, sin que se utilizaran cámaras ni grabadoras durante la reunión. En algún punto de la entrevista, respondió:

Hay que querer a México como es, con sus virtudes y sus defectos. Yo quiero a México. Por eso, como autor, siento como un mexicano y escribo las cosas tal y como son. Por eso tomo siempre el punto de vista mexicano. ¿Cuál otro voy a tomar si siento a México? Así es Traven.

Fue hasta después de su muerte, en 1969, que su viuda reveló algunos puntos esclarecedores sobre Traven: se trataba de Ret Marut, un hombre revolucionario que habría huído de Alemania y que nunca quiso hacerlo público por temor a ser deportado. Sin embargo, la viuda también afirmó que el mismo Traven desconocía su fecha o lugar de nacimiento, pues nunca tuvo un acta en su posesión. Si están interesados en revisar la biografía de B. Traven (si asumimos que B. Traven existió) pueden hacerlo en este artículo. Es sumamente interesante y quizás despeje algunas dudas, pero va a generar otras tantas.

Con esto cerramos la entrada de hoy. Si tienen algún comentario o sugerencia, no duden en dejarlo por aquí.

B. Traven. Macario. México: Selector, 2003. 112 pp.

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