1. Cuestiones breves sobre la Muerte

“¿Por qué temerme tanto si mi único afán es liberarlos?”

Claribel Alegría

Saludos, lectores. En este primer mes de arranque agradezco a mis visitantes por darle una ojeada a mi sitio y dejar sus comentarios. Gracias a ustedes, me doy ánimos para intentar un reto personal que seguramente me hará enloquecer un poco más pero que no deja de tentarme: quiero publicar en el blog todos los días de noviembre. Simple.

Para empezar con el mes era inevitable recurrir a la Muerte, el destino que todos compartimos y que se teme y respeta a partes iguales. En México, la muerte tiene un significado que trasciende hacia lo festivo, dejando un poco de lado el carácter sacralizado y formal que puede asumir en otros países. De ahí que nuestras festividades en torno a la muerte fueron declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2003. Realmente, la Muerte no es algo que se tome a la ligera, pues está inmersa en buena parte del imaginario colectivo y se refleja incluso en las acciones cotidianas.

Al trasladarnos a la literatura mexicana, es natural encontrarnos con la constante presencia de la Muerte entre sus páginas. Desde tiempos prehispánicos hasta los escritores contemporáneos, la Muerte se ha visto reflejada una y otra vez. Un ejemplo emblemático de la Muerte en la narrativa mexicana es Pedro Páramo, donde las fronteras entre la vida y la muerte son bastante difusas pero ésta última es la gran constante en toda la novela. No obstante, dejaré este libro para otra entrada y hacer un poco de justicia a semejante obra.


Si tuviera que elegir una muestra literaria sobre la Muerte, no dudaría en tomar a Nezahualcóyotl. No me siento tan familiarizada con la poesía: entender las figuras retóricas, cuestiones de métrica y rima que se manejan en el género es muy difícil para mí. Mi cabeza es tan dura como una roca cuando se trata de poemas. Pero en este caso específico su sencillez y profundidad me cautivaron desde la infancia, generando montones de peroratas internas sobre el tema. Es más, si me viera en necesidad de elegir algún poema como motto personal sería este, sin duda alguna:

Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:
¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?
Nada es para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra,
Aunque sea de oro se rompe,
Aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.

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